Lo que ocurre con Garzón es un escándalo del que la Justicia y nosotros saldremos muy tocados

La pasada semana juzgaban a Garzón por tener la “osadía” de investigar la corrupción de nuestra derecha en el ‘caso Gürtel’; esta semana se sienta de nuevo en el mismo banquillo de los acusados, pero en esta ocasión por tener la “osadía” de intentar investigar los crímenes del franquismo. En ambos juicios existen dos personajes que repiten: el Ministerio Fiscal, que no acusa y solicita en los dos procedimientos penales la libre absolución; y un tal Luciano Varela, que fue instructor de la “peculiar e insólita” causa que ahora se juzga, y que al mismo tiempo como magistrado “imparcial” formaba parte del tribunal que le juzgaba en el primero de los juicios celebrados.

“Este juicio es una farsa”, gritaban quienes se habían concentrado esta misma mañana ante el Tribunal Supremo para apoyar al juez Baltasar Garzón; grave acusación que tiene su fundamento en la irregular instrucción de Luciano Varela, que ha sido calificada de “sesgada y devastadora” por su abogado defensor.

Maniobras inconfesables
Jiménez Villarejo, exfiscal anticorrupción, y que se ganó un merecido prestigio con su incansable labor persiguiendo la delincuencia económica, ha afirmado que “esto no es compatible con un Estado de derecho“; acusación no menos grave, pero igualmente justificada por unas maniobras inconfesables  para acabar con la reputación y el prestigio de Garzón por parte de un sector de la judicatura  que abusa de su posición de privilegio.

Un escándalo del que saldremos tocados
Muchos ciudadanos no entienden, no saben, no contestan, dado que desconocen las reglas de juego de la administración de justicia. Y precisamente de esa lógica ignorancia se prevalen quienes ahora la utilizan a su antojo, introduciendo un intencionado elemento de confusión ante la sociedad. Pero para quienes sabemos cómo pueden moverse los tribunales  y cuáles son sus privilegios,  lo que está ocurriendo estos días constituye todo un escándalo del que saldremos muy tocados, y que rebajará a límites nunca conocidos la credibilidad de nuestro sistema judicial.

Caldo de cultivo
En su intervención inicial el Fiscal se ha atrevido a afirmar “no he visto nada igual en 36 años“, justamente los que han transcurrido desde el comienzo de la transición. ¿No hemos sido capaces de avanzar nada en este tiempo?; a juzgar por la postura de algunos miembros del Tribunal Supremo, tal parece que no, creándose en las últimas décadas un caldo de cultivo que propicia la insólita situación que ahora vivimos.

Atado y bien atado
“Lo he dejado todo atado y bien atado”, afirmó Franco antes de morirse. Ahora ya sabemos que era verdad, y muchos no se han dado cuenta hasta ahora. Es más, alguien ha llegado a pensar que  laneoinquisición se instala en nuestra Justicia, al igual que lo han hecho los neoliberales destruyendo nuestra  economía. ¿ha llegado el fin del mundo?; al  menos parece que es el fin de la decencia por culpa de  quienes controlan la época en la que nos ha tocado vivir.

Sin nada que lo evite
Ha comenzado el juicio con las cuestiones previas planteadas por la defensa, entre las que se solicita la nulidad y el archivo del procedimiento penal, apoyadas por el fiscal Luis Navajas, que ha sido extraordinariamente duro con el juez Luciano Varela, calificando de “insólita e insostenible la instrucción de la causa”. Y muchos observadores internacionales siguen con su presencia el juicio, contemplando con estupor cómo nuestro estado de Derecho se desintegra, sin que nadie haga nada por evitarlo.

Garzón, reforzado
Por cierto, para satisfacción de quienes aún creemos en la honestidad, quien sale reforzado, sea cual  sea el resultado final, es el propio juez Garzón. ¿Estamos viviendo el preámbulo de “El cazador cazado”? El tiempo pondrá a todos en su sitio, y espero disfrutarlo.

 

Fuente: http://www.elplural.com

 

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