¿Rendición de cuentas o rendición de soberanía? La troika en la Moncloa

En un supremo ejercicio de arrogancia, Merkel ha exigido que cada mes se le rindan cuentas de los resultados de los bancos españoles. Y cada tres meses del estado de la economía general del país. Bajo la apariencia de una rendición de cuentas ante quienes nos “financian”, lo que hay en realidad es una rendición completa de la soberanía nacional.

La intervención sobre España es ya oficial, colocando palancas de decisión fundamentales bajo mandato de Washington y Berlín. Pero nadie debe dudar de que van a ir más lejos, tanto en el saqueo como en la intervención política. De hecho, el último informe del Banco Central Europeo exige una rebaja aún mayor de los salarios en España.

 

¿Es que alguien ha nombrado a Merkel como gobernadora del Banco de España para tener que pasarle las cuentas mensuales de los bancos del país? ¿Es que acaso ha sido elegida, sin que los españoles nos hayamos enterado, presidenta del gobierno o ministra de Economía para que estemos obligados a presentarle cada trimestre el balance de la economía nacional?

Rajoy se presentó ante el Congreso el miércoles 11 de julio por la mañana para anunciar la nueva batería de medidas de ajuste y recortes. En realidad se podía haber ahorrado la comparecencia. Pues ya estaban diseñadas en el memorándum redactado en Bruselas y habían sido difundidas con anterioridad. En los hechos, Rajoy actuó no como presidente de un gobierno soberano, sino como el portavoz tutelado de Berlín y el FMI en España.  

“Nos han relegado poco menos que al nivel de un protectorado. Las principales decisiones se toman en Washington y Berlín, y luego son comunicadas por el gobierno o los ministros españoles”

 

Sólo 24 horas antes de su intervención, la Comisión Europea había publicado un memorando de 20 páginas donde estaban especificadas hasta el ultimo detalle las 32 condiciones que Bruselas imponía a España para poder empezar a recibir los 100.000 millones en líneas de crédito a los bancos. Las medidas anunciadas por Rajoy están en plena correspondencia con lo planteado por el memorando.

 El memorando da un plazo de tres meses al gobierno español para poner en marcha una salvaje batería de recortes que incluyen subidas de impuestos, rebajas salariales, nuevos tijeretazos en sanidad y educación, reducción de las prestaciones por desempleo, otra “reforma” de las pensiones que adelante la aplicación de la jubilación a los 67 años…

Y se atreve a cuestionar reglas centenarias que hasta ahora han formado parte de las señas de identidad de la soberanía nacional. 

Para empezar, se liquida el “deber de secreto” que hasta hoy debía guardar el Banco de España. A partir de ahora, según la resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado por expresa imposición exterior, la información que el Banco de España “tenga que facilitar a la Comisión Europea, al BCE, a la Autoridad Bancaria Europea, al FMI, a la Facilidad Europea de Estabilización Financiera y al Mecanismo Europeo de Estabilidad” quedará “exceptuada del deber de secreto”. Las tripas del sistema financiero español –la red arterial encargada de suministrar la vital liquidez al resto de sectores económicos del país– quedan al descubierto, expuestas a los ojos de todos sus competidores internacionales. 

Cada tres meses, el gobierno español se verá sometido a la estricta inspección de los “hombres de negro” de la Troika. Los inspectores y altos funcionarios del FMI, de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo fiscalizarán el cumplimiento del “programa de estabilidad”. Es decir, actuarán como el “gobierno en la sombra” encargado de exigir al gobierno de Rajoy la rigurosa aplicación de todo el programa de recortes en los plazos impuestos.

No será una presencia ocasional, sino una sombra permanente que perpetuará la intervención. Los inspectores del FMI hace días que recorren España. Se han reunido en secreto con varias comunidades autónomas –Valencia y Andalucía entre ellas– para “revisar sus cuentas”, y asegurarse de que en sus presupuestos incluyen todos los tijeretazos en gastos sociales que Washington y Berlín exigen.

La intervención sobre España es ya oficial, colocando palancas de decisión fundamentales bajo mandato de Washington y Berlín. Esta es la consumación de la primera parte de la intervención. Nadie debe dudar de que van a ir más lejos, tanto en el saqueo como en la intervención política. De hecho, el último informe del Banco Central Europeo exige una rebaja aún mayor de los salarios en España.

 

Una intervención permanente

No sufrimos una intervención puntual. Ha estallado ahora, ante los ojos de todo el mundo, pero se venía fraguando desde hace varios años, como hemos venido señalando reiteradamente desde hace años en nuestras publicaciones.

Hace ahora casi un año, el 5 de agosto de 2011, era enviada por carta a la Moncloa el plan detallado de la inminente intervención, de la que se solicitaba “acuse de recibo”. Ni Zapatero entonces, ni Rajoy después han consentido en hacer público el contenido exacto de la carta.

Con membrete del Banco Central Europeo, la misiva detallaba con absoluta precisión la “hoja de ruta” de los recortes que España debía acometer obligatoriamente. Este era el “programa oculto” de Zapatero y de Rajoy, el programa que no podía desvelarse ni hacerse público en las elecciones generales porque imponía, desde fuera, el mayor programa de recortes de la historia.

Después, los acontecimientos se han sucedido a una velocidad de vértigo. En apariencia como fruto de una concatenación natural de “cataclismos económicos”. En realidad, sujetos a un guión previamente establecido por el FMI y el BCE.

Las posteriores subidas de la prima de riesgo o bajadas de la bolsa o la divulgación de los agujeros negros de las cuentas de bancos y cajas, no han jugado otro papel que el de servir en cada momento de ariete para quebrar las resistencias surgidas en el seno del gobierno de Rajoy a aplicar a rajatabla el plan de intervención y saqueo sobre España que Washington y Berlín habían ya diseñado y decidido.

Esta es la realidad política a la que ha sido reducida nuestro país. Nos han relegado poco menos que al nivel de un protectorado. Las principales decisiones se toman en Washington y Berlín, y luego son comunicadas por el gobierno o los ministros españoles.

Ha llegado el momento de poner freno a este descenso a los infiernos. La defensa de la soberanía nacional es una premisa indispensable para poder imponer un camino diferente al de los recortes y el saqueo para la mayoría de la población.

 

Fuente: http://www.deverdaddigital.com

 

.

 

Print Friendly, PDF & Email
Esta entrada fue publicada en Difusión, Economía, Elecciones 20N. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *