DEBATE SOBRE “OCUPA EL CONGRESO”

Como una forma de terminar con el secretismo que ha rodeado la iniciativa, los promotores de la acción ‘Ocupa el Congreso’, prevista para el 25 de septiembre, han creado una coordinadora, “horizontal y asamblearia”, abierta a todos aquellos que quieran participar. Además, han decido terminar con el carácter “finalista” de la acción. Las críticas y las dudas persisten.

©Joan Picornell

El miércoles 30 de agosto, a las ocho de la tarde, la Plaza del Carmen de Madrid acogió la primera reunión de la Coordinadora 25S, la entidad creada recientemente con el fin de agrupar a los colectivos que deseen participar en la acción ‘Ocupa el Congreso’. La expectación era evidente. Después de meses de especulaciones, en los que incluso se ha llegado a afirmar que la extrema derecha está detrás de la iniciativa, los grupos involucrados dieron la cara y respondieron las preguntas de los asistentes en un encuentro que, por momentos, se parecía más a una rueda de prensa que a una asamblea popular.

Un miembro del 15M de Hortaleza tomó la palabra en nombre de la coordinadora y resumió, brevemente, el devenir de los acontecimientos: “Un grupo de entre 20 y 30 personas, principalmente de Sevilla, Granada, Murcia y Tenerife”, decidió unirse y crear la plataforma ‘¡En pie!’, con el fin de promover un acción que significara ‘dar un paso más allá’ en la movilización popular. Esta acción implicaba ‘darle una nueva dirección, un nuevo rumbo, a las movilizaciones’. El paso siguiente fue crear una web y colgar un manifiesto en el que se llamaba a ocupar el Congreso este 25 de septiembre. ¿Los objetivos? Conseguir la dimisión del gobierno en pleno, la disolución de las Cortes y la Jefatura del Estado e iniciar un proceso constituyente, transparente y democrático, a fin de redactar una nueva Constitución”.

La incorporación del 15M

Tras unas primeras reuniones informativas (y muy secretas) entre algunos miembros de la plataforma y el 15M, en las que, según se afirmó en la reunión de la Plaza del Carmen, la plataforma habría reconocido que se sentía sobrepasada por la repercusión que estaba tomando la acción, se decidió crear una coordinadora con el fin de “abrir el proceso a la reflexión”, incorporando los elementos identificativos del 15M: horizontalidad y asamblearismo. Así surgió la Coordinadora 25S, “un espacio de confluencia de colectivos que participen en la acción”. Esta decisión se tomó el fin de semana del 25 y 26 de agosto y fue el momento en que algunas asambleas del 15M entraron a participar oficialmente en la iniciativa.

En palabras de un miembro de la coordinadora, “la gente de la plataforma ‘¡En pie!’ se dio cuenta de que si quería tener éxito en la acción tenían que abrirse a la horizontalidad y a la reflexión”. Ese mismo fin de semana, y siguiendo la línea de la apertura, se crearon tres grupos de trabajo “abiertos e inclusivos”: El Grupo de Acción (para la táctica y logística), el Grupo de Contenidos (que desarrollará ideas para el proceso constituyente y la continuidad de la acción) y el grupo de Comunicación (para garantizar el flujo de información entre todos los colectivos participantes).

Sobre la “acción finalista” y el grupo promotor inicial

Tras estas aclaraciones, surgieron las críticas. La primera y más persistente se centró en el carácter “finalista” o “definitivo” del 25S, planteado en el manifiesto inicial elaborado por la plataforma ‘¡En pie!’. Esto significaba, según el documento, permanecer alrededor del Congreso hasta conseguir la dimisión del gobierno. En opinión de los asistentes, varias asambleas populares del 15M rechazaron apoyar la iniciativa debido a esta afirmación, por considerarla, algunos, un acto peligroso y violento, y otros, un acto utópico, sin sustento en la realidad. Ante estas críticas, los representantes de la coordinadora afirmaron que en la reformulación actual de la acción el 25S ya no se considera “un acto finalista ni definitivo” sino “el inicio de un proceso constituyente”, que implicará la elaboración de una nueva Constitución “por y para el pueblo”. Sin embargo, no consiguieron calmar los ánimos de los asistentes, quienes demandaban, una y otra vez, mayor claridad respecto a la acción: Cómo se organizará, cuál será la hora de inicio, si incluirá o no una acampada y, lo más importante, si permanecerán allí un día, una semana o un mes. De nada sirvió que miembros de la coordinadora respondieran que todas estas cuestiones son parte del proceso de reflexión y que aún no están decididas.

Otras críticas se centraron en el papel que seguiría jugando la plataforma ‘¡En pie!’ que, según su comunicadodel 28 de agosto (un día después de que se creara la coordinadora), “mantiene intactos su identidad y sus objetivos iniciales, y seguirá siendo fiel a su Documento Base y Hoja de Ruta, cuyos principios son irrenunciables, y a la acción ‘Ocupa el Congreso’ tal y como está planteada en dicho texto”. En este sentido, uno de los pocos miembros de dicha plataforma presentes en la asamblea sostuvo que “desde el momento en que se creó la Coordinadora 25S, la plataforma ‘¡En pie!’ ha pasado a ser un colectivo más entre todos los que participan en la organización de la acción” y que, por lo tanto, las decisiones finales y oficiales sobre el 25S las tomará siempre la coordinadora. Lo que ocurre, afirmó, es que “la plataforma ‘¡En pie!’ tiene, como cualquier otro colectivo, su propia opinión sobre lo que debería ser la acción” y así lo ha manifestado en su web. En cuanto a la duración de la acción sostuvo que, como en cualquier otra convocatoria, ello dependería de “la masa crítica que haya”.

La extrema derecha

En cuanto a la supuesta participación de la extrema derecha en la convocatoria, una chica de la plataforma ‘¡En pie!’ criticó la facilidad con que algunos han dado por cierta esta afirmación: “La plataforma no puede evitar que algunos grupos o personas de ultraderecha entren en la web y copien y peguen el manifiesto en sus blogs, pero el hecho de que estos grupos corten y peguen nuestro manifiesto no los convierte en convocantes de la acción”. De paso, pidió a quienes continúan con esta tesis que “lean y se informen sobre quiénes apoyan la iniciativa”.

¿Acción pacífica?

Otra de las polémicas surgió cuando se dijo que la acción del 25S era una “acción pacífica”. Algunos acusaron de irresponsabilidad a los organizadores por definir como pacífica una acción cuyo lema es ‘Ocupa el Congreso’, sabiendo lo que ello implicará en el actuar de la policía. La molestia llegó a tal punto que un chico del 15M de Lavapiés espetó: “Vosotros vais a las protestas, marcháis y luego volvéis tranquilamente a vuestras casas, pero las consecuencias las pagamos nosotros en nuestros barrios”. En este punto del debate mucha gente se había marchado de la reunión, que finalizó a las once de la noche. Los que se quedaron hasta el final se mostraban menos desconfiados que al comienzo pero mantenían sus dudas sobre las características de la acción.

 

Fuente: http://www.cronicapopular.es 

 

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