La reforma laboral que transformará España en un país del tercer mundo

Desde que comenzó la recesión económica en España hace unos cuatro años, arrastrada por los mercados financieros internacionales, y su posterior evolución a una crisis económica sin precedentes que en España se acrecentó por culpa de la desproporcionada burbuja inmobiliaria (que recordemos comenzó en la época de Aznar con sus políticas de estímulo al sector), el PP basó todo su discurso en cambiar la política económica, mientras ZP, en su burbuja particular se negaba a reconocer dicha crisis. Mariano Rajoy, entonces líder de la oposición, se convirtió en el creador de un estilo dialéctico que ha calado hondo dentro de su partido, y que se caracteriza por hablar mucho sin decir nada. Esta nueva figura literaria que podríamos llamar Rajada, por ser Rajoy su creador, pero también por rajar y no decir nada, ha llenado los necesarios espacios mediáticos con el mensaje: “Hacen falta otras políticas económicas” sin que hiciera ninguna propuesta clara y real.

buendiavEsta reforma laboral va a traer precariedad laboral y muchos más despidos. ©Javier del Valle
Continuidad de las políticas de ZP

Su programa económico lo vamos conociendo ahora, casi al mismo tiempo que ellos, pues se lo van dictando desde Alemania, el BCE, y en definitiva; los poderes financieros internacionales. Los pactos con el PSOE antes, con la reforma constitucional, y ahora, con la alfombra roja que le han extendido a las grandes corporaciones financieras para que puedan absorber a las cajas y los pequeños bancos, demuestran junto a la terrible reforma laboral que la política económica del PP es la continuidad de las políticas de ZP pero con varias vueltas de tuerca.

Especialmente sangrante ha sido esta reforma laboral, en la que el Gobierno ha hecho una genuflexión seguida de una postura de autentica sumisión bondage ante el sector más reaccionario de la patronal representado por su junta directiva. La CEOE, por desgracia, representa en este momento más al gran capital que a los que podríamos denominar empresarios modelo, esos que no especulan con el dinero, los que generan bienes de consumo, y sobre todo; crean puestos de trabajo.

Las PYME españolas son las que generan casi todo el empleo (un 94 por ciento, aproximadamente) y su actividad económica es enfocada prácticamente en su totalidad hacia el mercado interior, un mercado interior que con la crisis y los últimos recortes, ha descendido en caída libre. Esta reforma laboral va a traer precariedad laboral y muchos más despidos, los puestos de trabajo que se puedan generar serán para cubrir algunos de los que se pierdan, pero con salarios más reducidos. No sé si el Gobierno ha previsto todo el proceso, pero creo que se ha parado en los mundos de yupi que le han vendido desde Alemania y la CEOE. No hay que ir a estudiar a las facultades de Económicas para saber esto. Con precariedad y reducción de salarios no hay crecimiento económico, y sin éste no hay consumo, y si no hay consumo las empresas no venden sus productos, el comercio cierra y después todos los demás.

Crisis más profunda

Las grandes empresas de este país que solo generan el 6 por ciento de empleo manejan aproximadamente el 70 por ciento del dinero porque su actividad se limita a la especulación financiera, la energía y las telecomunicaciones (hace unos años también era la construcción) y además diversifican sus recursos (sobre todo humanos) fuera de España, con una actividad de monopolio encubierto, y con la evidencia de su responsabilidad en la generación de la actual crisis. En este contexto sale el Gobierno del Sr. Rajoy y hace una reforma unilateral que lo único que va hacer es profundizar muy gravemente en la crítica situación económica en la que estamos inmersos, porque aunque mucho se habla y se ha hablado de reformas estructurales. Esta reforma, como ya he dicho, es unilateral y sólo afecta a unos cimientos muy deteriorados ya. Pero esos cimientos ya no van a poder aguantar al resto del edificio, y éste se desplomará. Tenemos como ejemplo la anterior reforma laboral del Sr. Zapatero que en algo más de un año ha generado un millón de desempleados más.

Aunque particularmente pienso que el sistema ya ha llegado a un punto sin retorno y hay que trabajar en otra dirección por una democracia igualitaria y social (llamadlo como queráis) en la que el poder financiero esté al servicio del bien común, el poder económico no esté sobre el cultural, y cuyos valores no sean el consumo desaforado a costa del agotamiento de los recursos naturales. La solución dentro del sistema (el mal menor) pasa por una redistribución de la riqueza, un reparto de las responsabilidades y el mantenimiento del estado del bienestar para que siga habiendo flujo de consumo. Esta es la única solución para salvar el sistema capitalista, si es que lo quieren salvar, y no hay que ser ningún premio Nobel para verlo. Lo llevamos viendo ya mucho tiempo.

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Con precariedad y reducción de salarios no hay crecimiento económico, y sin éste no hay consumo. ©Javier del Valle
Fuente: http://www.cronicapopular.es | Manuel Buendía.
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