Recuerdo el día en que oí hablar del 15M…

Recuerdo el día en que oí hablar del 15M, fue dos días antes y no pude ir a esa manifestación porque tenía un pie roto.

Recuerdo lo que sentí cuando, en la siguiente semana, aún con el pie roto fuimos a Sol a apoyar a esa gente que valientemente se había quedado a dormir en la plaza protestando por un mundo mejor.

Recuerdo el aplauso silencioso del día 22, que fue capaz de arrancarme unas cuantas lágrimas al ver que tantas personas podíamos ponernos de acuerdo en hacer lo mismo por una vez, algo justo y algo reivindicativo, después de unos años en los que había perdido la fe en el ser humano.

Llevaba un tiempo pensando en por qué no hacíamos nada (por supuesto me incluía) mientras nos pisoteaban la dignidad a diario en trabajos precarios; mientras la gente se tenía que levantar a las cinco de la mañana para hacer cola en el INEM  y poder seguir aguantando; mientras las hipotecas subían y los bancos se quedaban con los sueños ; mientras la televisión no nos  contaba todo….y no hacíamos nada…. hasta el 15 de Mayo, cuando despertamos, cuando dijimos “basta ya”, cuando hombres, mujeres, adolescentes, niños y niñas, abuelos y abuelas, punkis, heavis, pijos, de izquierdas, derechas….todo el mundo salió a la calle….jamás viví algo así.

Han pasado ya casi ocho meses de todo esto y en el camino no he dejado de sorprenderme, ni de aprender, ni de emocionarme…excepto en el último mes.

Oigo y leo a diario que el Movimiento está muriendo. Veo que personas que han trabajado duro estos meses, abandonan, algunas por agotamiento, otras por desencanto, otras por impaciencia…otras por todo a la vez.

No puedo hablar por esas personas, puedo hablar por mí y expresar lo que me ha desencantado, agotado e impacientado en estos meses.

Me agota que a veces dediquemos el tiempo en las formas y no en el fondo. Me agota que pasemos horas debatiendo en como renombrar un problema en vez de buscar una solución; que haya diez o doce convocatorias en un mes sobre decenas de causas y no poder ir nada más que a una porque muchas son a la misma hora el mismo día en diferentes puntos de la ciudad.

Me puede la impaciencia al tener tantos frentes abiertos en los que miles de asociaciones llevan trabajando años y en las que hemos colaborado, sin obtener ningún resultado a priori. Me impaciento al ver que no priorizamos causas (como diría mi madre: aprendiz de mucho, oficial de nada), que no nos centramos en una sola para intentar arreglarla, pero el sentir general es ¿qué dedo te cortas que no te duela? ¿Cuál elegimos primero?… no, yo tampoco tengo la respuesta.

Me desencanto al ver el desencanto en los ojos de los demás cuando ven que lo que hacemos no nos une, sino que nos dispersa; cuando hacen una propuesta y no llega a nada porque no somos suficientes para hacerle frente; cuando a pesar del trabajo de una semana entera, los sábados cada vez somos menos; que no es sólo en nuestro barrio, sino que es generalizado

¿Y qué es lo que me hace volver cada sábado, cada día a trabajar en este movimiento? El recuerdo, la esperanza,  y los logros conseguidos.

El recuerdo del principio, de la locura de la llegada de las marchas indignadas de todos los puntos del país y de cómo las abuelitas del barrio vinieron a colaborar con un paquete de arroz o con lo que pudieron; del recuerdo de cuando fuimos con un megáfono aLa Gaviaa decirle a la gente que “siguiera comprando mientras había cinco millones de parados” y casi nos sale cara la acción; del 20N cuando fuimos en grupo a votar y a reclamar una ley mas justa…

La esperanza de que daremos con la clave para seguir adelante. Somos personas creativas y aprendemos cada día y estoy segura de que seremos capaces de  reinventarnos como hicimos al principio, viendo los errores y valorando los logros.

El logro para mí más importante es haber conseguido unir a la gente, tomar la calle otra vez, debatir y sobre todo conocer a personas con un gran corazón y con muchas inquietudes que jamás podrá mantenerse quieta y callada después del 15M.

Supongo que en este momento hay varios puntos a seguir:

  • Luchar por un solo objetivo común (todos lo son, lo se) hasta que consigamos cambiarlo. Una vez conseguido iremos a por otro.
  • Seguir tomando las calles de forma social para cambiar poco a poco el pensamiento de futuras generaciones (camino largo, pero que en unos años darían sus frutos)
  • Dejarlo aquí y vivir del recuerdo, como muchas otras causas perdidas del pasado.

Por favor, no dejemos que esto último ocurra.

Gracias a toda la gente que sigue, a la que estuvo y a la que estará.

 

Marisa.

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